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¿Qué tipos de cargadores y cargas tienen los coches eléctricos?

05 de agosto 2021

4 min de lectura

La potencia del punto de recarga determina la velocidad a la que podremos "llenar" las baterías de nuestro coche eléctrico, algo en lo que también influye la tecnología de nuestro vehículo y el tipo de conector o enchufe que tenemos que emplear.

¿Qué tipos de cargadores y cargas tienen los coches eléctricos?

La potencia del punto de recarga determina la velocidad a la que podremos "llenar" las baterías de nuestro coche eléctrico, algo en lo que también influye la tecnología de nuestro vehículo y el tipo de conector o enchufe que tenemos que emplear.

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Los tipos de recarga son la parte que para muchos nuevos usuarios resulta más difícil de entender en esta nueva movilidad eléctrica. Para no complicar las cosas con nociones de corriente alterna y corriente continua, imaginemos que la potencia de carga es como el grosor de la manguera de llenado de combustible. Si en los surtidores de gasolina tuviéramos diferentes grosores de manguera, cuanto más gruesa fuese esa manguera menos tiempo emplearíamos en cargar combustible (por ejemplo, esto ocurre en algunas gasolineras que tienen surtidores específicos para cambiones). Con la electricidad pasa lo mismo, pero ese "grosor" lo medimos en kilowatios (kW) del punto de recarga y en función de ello tenemos varios tipos. Pero también hay otra variante, el "grosor" de manguera que nuestro coche puede admitir, es decir, el máximo de kW que puede soportar el sistema eléctrico de nuestro vehículo durante la recarga ya que de nada servirá conectarnos a un punto de carga de 350 kW si nuestro coche no admite más de 50 kW.

El proceso de recarga no es siempre lineal y aunque, por ejemplo, estemos en un cargador de 50 kW esta potencia no se suministra continuamente. Durante la carga se producen variaciones en la potencia para proteger el sistema, tanto del vehículo como del propio cargador, y hay pérdidas de energía asociadas al proceso de recarga debido a las necesidades de refrigeración de la batería. En cualquier caso, lo recomendable es cargar la batería como máximo hasta el 80% o el 90% de su capacidad total para preservar su vida útil a largo plazo. Además, del 90 al 100% de la carga es el proceso más lento y querer completar ese 10% nos puede llevar mucho tiempo.

En algunos modelos ya es posible elegir entre varias capacidades de batería y también la potencia que nuestro coche admite para la recarga por lo que es conveniente asesorarse y tener claro dónde vamos a recargar mayoritariamente nuestro coche, si va a ser en casa o en cargadores públicos, para que la decisión de compra sea la más ajustada a nuestras necesidades de uso y movilidad. Para hacernos una idea de los tiempos de recarga con cada uno de los tipos de cargadores elegimos el Porsche Taycan Turbo, con una batería de 93,4 kWh, el modelo que junto con el Audi e-tron GT admite la máxima capacidad de recarga del mercado, 270 kW. Otro ejemplo más asequible lo tenemos en el Citroën ë-C4, con una batería de 50 kWh y que admite recargas a un máximo de 100 kW.

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TIPOS DE RECARGA

Modo 2. Es la carga "casera" u ocasional que puede hacerse en un enchufe doméstico, pero con un cable especial que incluye un "cajetín" que controla todo el proceso para proteger el sistema ante posibles incidencias. Es la carga más lenta ya que suele ser a unos 2,3 kW. Un Porsche Taycan Turbo necesitaría unas 38 horas para realizar una carga completa en un enchufe tradicional, como el que tenemos en la mayoría de los garajes particulares. Por su parte el Citroën ë-C4, con una batería más pequeña, empelaría 31 horas en una recarga total. Se recomienda su uso solo de manera esporádica ya que puede afectar a la instalación eléctrica al demandar tanta potencia en un enchufe normal y corriente (llamados schuko).

Modo 3. Es el modo de recarga recomendado por los fabricantes y la normativa. Exige la instalación de un punto de recarga en la plaza de garaje y puede llegar a una potencia de 7,4 kW en una instalación monofásica (lo más común en viviendas particulares) o hasta 22 kW en el caso de disponer de una instalación trifásica en la vivienda. Y puede existir una limitación adicional: la potencia contratada que limitará la potencia máxima de recarga. En los cargadores gratuitos, como los de los centros comerciales, suelen alcanzar hasta 22 kW. Los puntos de carga de pago de este tipo llegan hasta los 43 kW (aunque hay pocos vehículos capaces de cargar a esta potencia en modo 3). En estos últimos cargadores podríamos cargar nuestro Porsche Taycan Turbo hasta un 80% de la capacidad de su batería en algo más de hora y media. Con el Citroën ë-C4 tendríamos que estar conectados aproximadamente una hora y cuarto para esa misma recarga.

Modo 4. Es el más rápido. La mayoría de los cargadores de pago que se encuentran actualmente en nuestras carreteras son de 50 kW y ya empieza a haber algunos ultrarrápidos de 350 kW. De momento, son pocos los vehículos preparados para aprovechar al máximo la elevada potencia de carga de los ultrarrápidos. En uno de éstos últimos cargadores nuestro Porsche Taycan Turbo llenaría sus baterías hasta el 80% en unos 22,5 minutos. El Citroën ë-C4 cargaría su batería, de casi la mitad de capacidad que la del Porsche, en una media hora ya que admite un máximo de 100 kW.

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TIPOS DE CONECTORES

Bajo la tapa de la toma de corriente, donde antes estaría la boca del combustible, en los vehículos eléctricos que se comercializan en Europa (dejando aparte los cuadriciclos), encontramos ahora dos tipos de conectores, normalmente combinados en una misma toma, para adaptarse a los cargadores más utilizados, aunque existen otros que ya prácticamente no se utilizan.

Mennekes o Tipo 2. Los vehículos que no admiten cargas rápidas por encima de los 43 kW llevan únicamente este conector, suficiente para muchos de los modelos de carácter más urbano. Se emplea para el modo 3 de recarga.

Yazaki o Tipo 1. Este tipo de cargador se usa principalmente en Japón y Estados Unidos. Aunque según la normativa europea, los vehículos deben llevar Mennekes, todavía hay modelos que comercializan coches con esta toma.

CCS o Combo 2. Los coches que están preparados para potencias de carga en corriente continua (normalmente, por encima de los 50 kW) tienen una pequeña tapa debajo del conector Mennekes o Tipo 2 que da acceso a dos bornes extra con lo que se convierte en un conector CCS o Combo 2 para cargas mucho más rápidas. Es el que se utiliza para el modo 4 de recarga.

CHAdeMO. Era el cargador rápido, equivalente al CCS europeo, de los primeros vehículos japoneses, pero hoy en día está casi en desuso en Europa porque ya se han adoptado los conectores Mennekes y CCS en casi todos los fabricantes.

¿Y EL CABLE?

Los puntos de recarga de pago pueden tener el cable integrado o no. Por ejemplo, en los que encontramos en muchos centros comerciales, tendremos que utilizar nuestro propio cable conector. Estos cables no siempre vienen de serie con el coche y el equipamiento básico incluye un cable con conector doméstico en un extremo, el "cajetín" para procesar la carga y un Mennekes en el otro extremo que es el que se conecta al coche. El cable para cargas más rápidas es opcional en algunos modelos y su precio suele estar entre los 300 y los 450 euros.

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