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24 horas en un hogar solar (con baterías)

12 de enero 2022

3 min de lectura

Se puede vivir, y muy bien, del sol sin renunciar a ninguna comodidad moderna. La energía del sol está al alcance de cualquiera y basta una pequeña inversión para que las facturas de la luz dejen de quitarle el sueño.

24 horas en un hogar solar (con baterías)

Se puede vivir, y muy bien, del sol sin renunciar a ninguna comodidad moderna. La energía del sol está al alcance de cualquiera y basta una pequeña inversión para que las facturas de la luz dejen de quitarle el sueño.

24 horas en un hogar solar (con baterías)

Ahí afuera hay un sol de barra libre. Todo el mundo conoce el poder del sol, y cada vez más gente disfruta de su generosidad infinita transformada en electricidad o agua caliente. Ahora, en un entorno de emergencia climática, el sol es la opción limpia amigable, la respuesta cabal y madura. Y además de sostenible, económica.

EL AHORRATIVO SOL ESPAÑOL

Recordemos que, en España, las condiciones de radiación solar son una auténtica bendición. En el norte del país se alcanzan las 1.400 hora solar pico, por la que se calcula la irradiación solar. Esto equivale a una producción de unos 4.200 kWh/año, lo que supera con creces la media del consumo eléctrico de un hogar español, cifrado en torno a los 3.200 kWh/año. Y estas cifras crecen si hablamos del centro del país con 1.600 de radiación solar; o el sur de España, que alcanza las 1.800 y casi dobla la generación de las necesidades de una familia media. Por tanto, la idea base es sencilla: se puede vivir (y muy bien) del sol en nuestro país. Solo hay que estudiar bien una instalación solar, equilibrar los consumos y disfrutar.

AUTARQUÍA ELÉCTRICA

Las instalaciones de energía solar tienen escalas múltiples. Pueden ser un complemento a la red al generar una parte del consumo gracias al sol, compartidas como cooperativas o funcionar de manera completamente autónoma. Hablaremos aquí de las primeras, en un hogar capaz de reducir facturas y capaz de generar energía siempre limpia y gratuita.

Nuestra instalación solar comienza en las placas solares. Estas han bajado muchísimo de precio y por menos de 7.000 euros tenemos un par de ellas de hasta 450 kWp por unidad, una altísima capacidad de generación. Orientadas al sur y con cierta inclinación, recogen el chorro de luz milagroso del que orbitamos. Desde el amanecer, la luz led verde del chivato de carga nos indica la carga solar, que terminará con el ocaso. En las horas centrales del día observamos cómo reciben energía con todo su caudal llegando a picos de 20 voltios.

Precio de las placas solares

Las placas son estructuras amables y sin mantenimiento. Basta darles una limpieza de vez en cuando. En su pantalla, el inversor solar muestra información espartana pero adictiva. A lo largo del día revisamos con regularidad la carga de las baterías, si las hay, el flujo máximo de vatios recibidos del sol y la temperatura exterior de las placas solares. Un ojo se irá siempre a la monitorización de la instalación para calmar las ansias y saber que estamos dentro de los parámetros normales.

Cuando el sistema está cargado, a mediodía, y el sol empuja la independencia del hogar, la satisfacción es infinita. El ordenador, el teléfono, las luces, la nevera, la bomba de agua
 Todos los electrodomésticos danzan al compás eléctrico amamantados por la luz silenciosa y limpia.

A PLENO SOL

Lo primero que hay que plantearse antes de depender del sol es ajustar los consumos propios y, quizá, en un segundo momento, decrecer y ajustar los consumos a lo Marie Kondo energética. Nuestras necesidades suelen ser similares: luz, nevera, teléfono móvil, ordenador, proyector o televisión, sistema de audio, climatización. En nuestro caso, los electrodomésticos funcionan con la luz del sol "cruda" a 12 voltios. Algunos deben ser transformados a 220 vatios para poder ser compatibles con la mayoría de los dispositivos domésticos gracias a través de un inversor de corriente de onda pura. A pleno sol, el sistema puede con todo.

Reconforta observar cómo las baterías se cargan y cómo si nuestras necesidades energéticas aumentan, podemos tirar de la conexión a la red, siempre dispuesta a nutrirnos.

Las baterías descansan en un lugar solitario. Los modelos viejos han sido sustituidos por modelos sellados de gel que no precisan mantenimiento alguno y, siguiendo la estela marcada por Tesla, los modelos de iones de litio, como las de los teléfonos móviles, comienzan a verse en el mercado. Diseñado para un hogar aislado, este sistema proporciona, día tras día, la energía suficiente para dos personas. Su precio total, por debajo de los 3.000 euros, es una bendición. Cada día sucede el milagro de la energía limpia y gratuita. En la conciencia, la satisfacción de saberse parte de la solución.

LAS CLAVES DEL HOGAR SOLAR

LAS CLAVES DEL HOGAR SOLAR

Carga solar. A mediodía, las baterías sonríen a buena capacidad. Hay alguna nube en el cielo, pero el flujo de energía constante llega hasta las placas solares. Vemos cómo suben de 11.8 a 12.2 vatios mientras alimentan la nevera, las luces, el portátil y el equipo de música. A media tarde decrece la capacidad de carga hasta el ocaso. Ahora entran en juego las baterías.

Almacenamiento. Las baterías solares deben diseñarse para almacenar la energía del sol y servirla durante la noche o los días nublados. Los nuevos modelos de litio proporcionan una gran potencia y una enorme capacidad de almacenamiento. Las baterías de gel pueden almacenarse en cualquier lugar sin peligro para la salud. Una instalación de baterías de hasta de 7,5 kWh proporcionan barra libre de energía, apenas comprometida cuando suceden tres o más días nublados seguidos.

Consumos. Los usuarios de un hogar solar deben familiarizarse con ciertos conceptos, calculando sus consumos de luz para dimensionar la instalación. Pasada esta fase, el funcionamiento es parecido a vigilar la carga del móvil y adecuar su uso. Una nueva conciencia emerge así, optimizando los consumos. Se eliminan los cacharros en standby. Se encienden solo las luces necesarias. Se procuran las cargas completas de los aparatos. Todo ello al compás de la danza solar, cargando durante el día para no abusar de las baterías durante la noche.

CONCLUSIÓN

La bajada de precios de las placas solares y el fin de las leyes sobre su generación permiten configurar un hogar solar en cualquier parte. Se puede vivir, y muy bien, del sol sin renunciar a ninguna comodidad moderna. Un buen primer paso para hacerse una idea de este milagro cotidiano puede ser un cargador solar o placa flexible para alimentar pequeños dispositivos y observar conscientemente el milagro que sucede cada día.

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