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Qué son los créditos de carbono

21 de junio 2024

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Los créditos de carbono son una unidad negociable que representa una tonelada de carbono evitada o absorbida por un proyecto. Las empresas generalmente los compran, como complemento a la reducción de emisiones, para compensar o contrarrestar emisiones difíciles de eliminar. Te contamos qué entidades pueden generarlos y verificarlos, en qué mercados se venden y los beneficios que aportan.

Acelerar la descarbonización se ha convertido en una prioridad global ante la evidencia de los crecientes impactos que supone el cambio climático en el equilibrio del planeta. Para evitar los peores escenarios, necesitamos ir al origen del problema, y frenar la emisión de dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero. No obstante, desde la revolución industrial las emisiones de estos gases no han dejado de aumentar. En 2023, las concentraciones medias mundiales de dióxido de carbono (CO2) se situaron un 50% por encima de las de la era preindustrial, y siguieron creciendo en 2023 hasta alcanzar un récord mundial.

Sin embargo, cada vez más empresas, están decididas a reducir sus emisiones de forma ambiciosa y a compensar aquellas que no pueden reducir, y en ese proceso los créditos de carbono desempeñan un papel crucial para acelerar la acción de mitigación global.


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QUÉ SIGNIFICA LA COMPENSACIÓN DE EMISIONES

Los créditos de carbono son certificados negociables que representan la mitigación (reducción o eliminación) de una tonelada de CO2 generada por un proyecto. Las empresas generalmente los compran para contrarrestar o compensar la totalidad o parte de su huella de carbono. Las compañías los adquieren en cantidad equivalente al volumen de emisiones generadas por su actividad, logrando así dicha compensación.

En cualquier caso, no se han creado para que las organizaciones los compren y sigan emitiendo. Se las insta a que su prioridad sea reducir la huella de carbono de su cadena de valor al máximo, hasta alcanzar lo más pronto posible un nivel próximo a las cero emisiones. En este camino, los créditos son, por tanto, un complemento de dicha reducción que sirve para asumir responsabilidad por las emisiones difíciles de eliminar que se van generando durante el camino y en la fecha en que se alcanza ese nivel de máxima reducción. Su compra permite a la empresa declarar que ha alcanzado las “cero emisiones netas”, al haber reducido al máximo y contrarrestado sus emisiones residuales con una cantidad equivalente de carbono eliminado de la atmosfera (balance cero).

QUIÉN PUEDE EMITIR CRÉDITOS DE CARBONO

Un crédito de carbono se genera por un proyecto implementado por un desarrollador cuyo objetivo es evitar emisiones o eliminar carbono en la atmósfera frente a una línea de base. En concreto los proyectos deben demostrar que son adicionales a un escenario base, y que por tanto no habrían tenido lugar sin los ingresos procedentes de la venta de los créditos.

Para que pueda emitir créditos tendrá que haber completado un proceso de validación, registro y verificación de acuerdo con los procedimientos de un estándar independiente reconocido. Estos estándares pueden estar administrados por una entidad pública o privada, y actúan como garantes de que los créditos de carbono cumplen con unos principios de calidad que aseguren la adicionalidad, integridad, permanencia y sostenibilidad del resultado subyacente, así como la trazabilidad y contabilidad única de los créditos generados.

Cuando el estándar valida que el proyecto cumple con sus normas, lo inscribe con un identificador único en su registro y podrá empezar a emitir créditos a medida que se vayan verificando por un tercero las reducciones o absorciones de emisiones. Una vez emitidos, los créditos pueden pasar por varios intermediarios hasta su retirada del mercado por parte de los usuarios finales que quieran reclamar el resultado subyacente del proyecto para sus propios objetivos climáticos, ya sea para compensar emisiones o simplemente para contribuir financieramente a dichos proyectos.

QUÉ TIPO DE PROYECTOS ENCONTRAMOS DETRÁS DE LOS CRÉDITOS

Los proyectos de carbono consisten en actividades que evitan emisiones o eliminan carbono de la atmósfera y pueden implantarse por soluciones de tipo tecnológico o basadas en la naturaleza (SbN). Un ejemplo de un proyecto de evitación tecnológico es la sustitución de una central eléctrica de combustibles fósiles por energías renovables mientras que uno basado en la naturaleza sería la prevención de las emisiones asociadas a la deforestación. Un ejemplo de un proyecto de absorción natural es la reforestación que absorberá CO2 a medida que crezca el bosque, mientras que uno tecnológico sería una central que captura directamente carbono de la atmosfera (DAC, por sus siglas en inglés).

Muchos proyectos de carbono, principalmente asociados a las soluciones naturales, también contribuyen a otros objetivos sociales y ambientales, proporcionando ingresos a las comunidades locales o protegiendo la biodiversidad. Estos impactos también se pueden verificar por un tercero pudiendo asociarse el crédito con una etiqueta específica que evidencie su contribución positiva más allá del carbono.

QUIÉN CERTIFICA LOS CRÉDITOS DE CARBONO

Para que un proyecto pueda emitir créditos de carbono transferibles, debe certificarse por un programa de acreditación o estándar, de acuerdo con sus metodologías y un protocolo de contabilidad con su propio registro. Los programas de certificación pueden establecerse y operarse por una entidad privada o por una administración pública, destacando los siguientes:


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  • Mecanismos administrados por una organización internacional y establecidos en virtud de tratados internacionales: el Protocolo de Kioto que regulaba el Mecanismo de Desarrollo Limpio (CDM por sus siglas en inglés) y el Acuerdo de París prevé bajo el Art. 6.4 un futuro estándar, actualmente en negociación.

  • Mecanismos establecidos por gobiernos regionales, nacionales o subnacionales. Es el caso de España donde opera un estándar nacional administrado por el Ministerio para la Transición Ecológica que es el organismo encargado de verificar que un proyecto pueda emitir créditos de carbono. Los proyectos deben estar inscritos en el Registro de Huella1. Otros países con estándares propios incluyen Francia, California, Reino Unido, Australia, etc.

  • Mecanismos independientes incluyen normas y mecanismos de acreditación administrados por entidades no gubernamentales o privadas. Destacan 4 estándares a nivel global: VERRA, Gold Standard, American Carbon Registry y Climate Action Reserve.

1 El Registro Español, creado por el Real Decreto 163/2014, de 14 de marzo facilita a las empresas la posibilidad de compensar toda o parte de su huella de carbono, mediante una serie de proyectos forestales ubicados en territorio nacional y validados por el Ministerio de Medio Ambiente.

Para garantizar que la diversidad de estándares se alinea con un marco común de calidad, se ha creado el Integrity Council for Voluntary Carbon Markets (IC-VCM) que, en 2023, ha establecido los principios comunes que deben cumplir los proyectos que emiten los créditos de carbono (Core Carbon Principles, por sus siglas en inglés) y los procedimientos para validar los estándares y metodologías alineados con estos principios, con el objetivo de establecer un marco sólido de confianza en la calidad de los créditos. En 2024 se han validado los primeros estándares que cubren más del >90% créditos emitidos en 2023.

MERCADO VOLUNTARIO DE CARBONO

La compra de créditos de carbono se realiza habitualmente de forma voluntaria por parte de empresas, gobiernos o particulares, en el marco de sus objetivos climáticos y de sostenibilidad. 

Su compra no solo les permite compensar su huella de carbono, sino que suele conllevar unos beneficios tangibles, como son la conservación de la biodiversidad, el apoyo a las comunidades locales y su crecimiento económico; y otros beneficios colaterales, menos obvios, como la transparencia y la confianza, por medio de la verificación, de que el capital se destina a proyectos que tienen un impacto beneficioso y significativo en la sostenibilidad del planeta. En este sentido, los proyectos constituyen una importante fuente de financiación para las economías emergentes y contribuyen a reducir el coste y a escalar soluciones innovadoras.


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Es importante destacar que hay ocasiones en las que la compra de estos créditos responde a un requisito o incentivo normativo. Es el caso de las aerolíneas sujetas al sistema CORSIA de Naciones Unidas que deben comprar una cierta cantidad de créditos para contrarrestar su crecimiento en emisiones en vuelos internacionales. También en algunos países en los que existen normativas que requieren a determinadas empresas pagar por sus emisiones (ej. a través de un impuesto al carbono) se permite la posibilidad de comprar una cantidad de créditos específicos para cubrir parte de las obligaciones. 

El hecho de que la mayoría de las compras de créditos estén impulsadas por una motivación voluntaria ha dado lugar a lo que se conoce como el mercado voluntario de carbono (MVC). No obstante, esté término se suele utilizar en la práctica como paraguas para describir todas las transacciones de créditos de carbono, independientemente de si su compra es voluntaria o impulsada por la normativa, por lo que sería más adecuado hablar de Mercado de Créditos de Carbono o Mercado Verificado de Carbono.

Es importante distinguirlo del mercado regulado de carbono, que existe en varias regiones como en la Unión Europea (EU-ETS por sus siglas en inglés) y en el que se impone a las empresas la obligación de pagar por emitir. En ellos se comercializan derechos de emisión y pueden permitir el uso de determinados créditos como mecanismo de flexibilidad en el cumplimiento.


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Impulsado por objetivos de cero emisiones netas, un mayor control de la integridad de los proyectos y una creciente digitalización y sofisticación de su infraestructura, el mercado voluntario de créditos de carbono se encuentra en un momento de maduración y consolidación. En 2022, su valor supero los 1.300 millones de dólares y podría crecer a más de 50.000 millones de dólares para 2030 según el World Economic Forum.

DÓNDE SE COMPRAN LOS CRÉDITOS DE CARBONO

Existen diferentes métodos para obtener créditos de carbono. Se puede financiar directamente un proyecto, con mayor control sobre el mismo y acceso a los futuros créditos de carbono, aunque esta alternativa implica un mayor nivel de riesgo. Alternativamente, es posible adquirir créditos de carbono, ya sea comprometiéndose a un contrato de largo plazo con el desarrollador para recibir una cantidad específica de créditos conforme se generen, conocido como "Offtake", o comprando créditos de forma inmediata de un proyecto en funcionamiento.

En la actualidad, existe una amplia gama de desarrolladores alrededor del mundo enfocados en una variedad de iniciativas. Entre ellos destaca Carbon2Nature, que se dedica a implementar soluciones basadas en la naturaleza de alto impacto ambiental y social. Su objetivo es disminuir la huella de carbono a nivel mundial, contribuyendo al aumento de la biodiversidad y fomentando una economía sostenible.

Carbon2Nature está centrada en el desarrollo de proyectos forestales (reforestación, conservación y gestión forestal); iniciativas relacionadas con el carbono azul en ecosistemas costeros y marinos; prácticas agrícolas sostenibles y la aplicación de métodos innovadores en distintas regiones del planeta.

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